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Trigo descargado de una cosechadora a un camión en el campo

En pocas palabras: Taras Vysotskyi dice que hasta 35 millones de toneladas pueden quedar atrapadas este año si sigue el bloqueo, y que la siembra podría caer entre un 35 y un 40 % si el atasco dura hasta la primavera. Polonia no planea más tránsito agrícola. Rumanía antepone a sus agricultores y unos puertos del Danubio saturados. La Comisión habla de seguridad alimentaria sin dinero ni vagones nuevos.

Estado de los hechos: Comprobado el 4 de octubre de 2026 con el reportaje de POLITICO Europe en Bruselas, con declaraciones de Vysotskyi, el ministro rumano Barna Tánczos, la portavoz polaca Anna Szumańska y el comisario Christophe Hansen. Los tonelajes y la alerta de hambre de los entrevistados o de un informe del Council on Foreign Relations son estimaciones, no un inventario oficial de la UE. Los combates en el mar Negro pueden cambiar los volúmenes de una semana a otra.

La petición, y el no

Los ataques a puertos y barcos llevan tres meses. Vysotskyi dijo a POLITICO que la situación es «muy, muy crítica». Quería más productos agrarios por Europa y 1.100 millones de euros para el flete. Sin caja, dijo, los agricultores no podrán sembrar la temporada siguiente.

Polonia y Rumanía tienen la infraestructura que habría que hinchar. Tánczos dijo que «el interés de nuestros propios agricultores sigue siendo una prioridad». El excedente de grano ucraniano y el Danubio bajo ya saturan los puertos rumanos, añadió, e impiden a los agricultores locales vender su cosecha. Bucarest firmó el mes pasado un memorando con Kyiv sobre pasos fronterizos y ferrocarril. Eso no duplica trenes, carreteras ni muelles. «Es lo que hay», dijo Tánczos.

En Varsovia, Szumańska dijo que el ministerio de Infraestructuras «no tiene planes de introducir cambios orientados a aumentar el tránsito de productos agrícolas ucranianos».

Cómo se quedó el grano

Ucrania exporta trigo, maíz y oleaginosas. Cuando el mar Negro es inseguro, la carga intenta salir por ferrocarril, carretera y río por los vecinos de la UE. Esas rutas ya tienen cicatrices políticas. Antes de los últimos combates, Polonia, Eslovaquia y Hungría prohibieron la importación de grano ucraniano para proteger a sus agricultores. Tránsito no es importación, pero más vagones llenan silos y puertos que usan los productores locales.

Vysotskyi dijo que menos de la mitad de las exportaciones salen ahora por vías europeas. Hasta 35 millones de toneladas podrían quedar en Ucrania este año si dura el bloqueo. Grano cosechado sin comprador es no tener dinero para semilla de invierno. «Si la situación sigue así hasta la primavera, podría significar incluso una caída del 35-40 % de la superficie sembrada», dijo.

Bruselas, Berlín y los agricultores en medio

Hansen dijo a la prensa que hay que abordar el problema, en nombre de la seguridad alimentaria mundial, y no anunció en esas mismas palabras un compromiso nuevo de dinero o de infraestructuras. Un portavoz del ministerio alemán de Agricultura dijo que Berlín se esfuerza en Europa por reforzar rutas alternativas, con puertos neerlandeses y alemanes entre las salidas que mira Kyiv.

Un informe del Council on Foreign Relations, citado por POLITICO, dice que más del 17 % del grano comerciado en el mundo podría verse afectado por la caída de exportaciones de Rusia y Ucrania, y advierte que las personas empujadas al hambre aguda por la crisis del mar Negro podrían superar las bajas registradas en combate. Es una estimación de análisis, no una declaración de hambruna de la ONU.

La cerealista rumana Iulia Blagu describió campos sin cosechar, que no puede almacenar ni mover, y luego el tránsito de grano ucraniano. Los agricultores europeos también lidian con sequía, calor y carburante y fertilizante caros. La solidaridad con Kyiv y la renta agraria de los Estados de primera línea tiran en sentido contrario la misma semana.

Lo que está claro

Ningún vecino anunció el 4 de octubre una nueva prohibición europea del grano ucraniano. Lo que hubo es un rechazo a añadir tránsito y almacenaje en las rutas que aún funcionan. El bloqueo en el mar es el primer cuello de botella. La política del corredor terrestre es el segundo. Hay que ver si el «hay que abordarlo» de Hansen se convierte en dinero, vagones o una decisión del Consejo. Hasta entonces, los 35 millones de toneladas y el recorte del 35 al 40 % en siembra son un aviso, no una cosecha cerrada.

Fuentes: POLITICO Europe, 4 de octubre de 2026.